| 1. Peso en la báscula.
Si alguien acude a vender oro, lo primero que hará el responsable del establecimiento será pesar la pieza o piezas en una báscula. se recomienda que la persona vea con sus propios ojos el monitor de la báscula para comprobar cuánto pesan efectivamente sus joyas.
2. Realizar una muesca
el comerciante procede a trabajar una a una. Para ello, con la ayuda de una lima de hierro se procede a realizar una muesca en la pieza.
3. Prueba con agua regia
el responsable del comercio debe determinar con qué tipo de oro se fabricó la joya (de 24 kilates, de 18 kilates o de 14 kilates). Cuando se vierte agua regia para oro de 18 kilates en la muesca, ésta no se mancha, mantiene su color. Por tanto, la joya es de oro de 18 kilates. Si no es de 18 kilates, la muesca toma un color negro, lo que indica que es un oro de menos kilates.
4. Documentación y prueba policial
Para vender joyas es necesario ser mayor de edad. El vendedor debe rellenar una hoja con los siguientes datos (nombre, apellidos, DNI, características de las joyas, si llevan algún grabado, etc). Una vez hecha la comprobación (unos quince días) puede fundirlas.
Sevilla es la segunda ciudad de España que más oro vende
La crisis y el aumento del precio del oro disparan las ventas hasta 455 kilos al mes
En enero de 2009, el oro de 18 kilates se pagaba a 10 euros el gramo en las tiendas de compra-venta. En junio de 2010, un año y medio después, su precio se disparó hasta los 23 euros el gramo.
Eso explica que muchas familias con necesidad de liquidez inmediata se estén desprendiendo de sus joyas y que las tiendas de compra-venta de oro se están multiplicando como hongos en la provincia sevillana.
Si en diciembre de 2009 había en Sevilla 46 tiendas de compra-venta de oro, hoy hay 182 establecimientos, lo que quiere decir que se han triplicado en solo seis meses, según fuentes de la Jefatura Superior de Policía de Andalucía occidental.
Las tiendas de compra-venta de oro son regentadas en su mayoría por sudamericanos en Madrid, por paquistaníes en Barcelona y por chinos en el País Vasco. En Sevilla, sin embargo, esos establecimientos son propiedad de españoles.
El 60% de las tiendas de compra-venta de oro de Sevilla están regentadas por joyeros que se han visto abocados a entrar en este negocio porque las familias han dejado de comprar joyas debido a la crisis. El otro 40% lo regentan empresarios «en busca del dinero fácil en tiempos de crisis», según algunos joyeros consultados por ABC.
Se están desempeñando joyas para venderlas
A primeras horas de la mañana se forman colas en la oficina de empeño de joyas que Cajasol tiene en la calle Arroyo. Muchos clientes llegan sin saber que el Monte de Piedad sólo atiende con cita previa para tasar las joyas y formalizar un crédito.
Allí acuden pensionistas que no llegan a final de mes o quieren ayudar a sus hijos en paro, amas de casa que necesitan pagar el recibo de la luz o la avería de la lavadora, empresarios que no tienen dinero para abonar la nómina de sus empleados... Todos llevan en sus manos una única garantía para lograr el ansiado crédito: joyas, piedras preciosas, coral, perlas y relojes, entre otros.
El perfil del cliente del Monte de Piedad de Cajasol es una mujer que reside en Sevilla capital o el área metropolitana, de entre 35 y 65 años y de un estatus económico medio-bajo. Las mujeres representan el 64% de los clientes y los hombres el 36%, según datos de Cajasol.
El 62% de los clientes tienen entre 35 y 65 años, según Francisco Aguilera, responsable del Monte de Piedad de Cajasol.La mayoría de los clientes empeñan joyas de oro, aunque también hay quien lleva piedras preciosas (brillantes, rubíes, esmeraldas, zafiros...), coral (muy habitual en Sevilla y Valencia, sobre todo entre la población de etnia gitana) y perlas (hoy muy devaluadas por las perlas cultivadas, lo que ha hecho que por un collar que antes valía 5.000 euros hoy no se dé más de 1.000 euros).
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